Hace ya unos 18 años, cuando aun contaba con la tierna edad de 12, estaba curioseando la estantería de los discos de mi padre (sí, esos de un material negro que la gente llama vinilo). Me encontré uno cuya portada me pareció curiosa. Era un doble LP de color azul, con una extraña foto: cuatro tipos estrafalarios, de pelo largo y pinta de hippies, asomándose al hueco de la escalera de un edificio bastante alto. En la parte trasera del disco, estaba la misma foto sacada con los mismos tipos pero más jóvenes y aseados. En el interior, se podía observar un patio con un montón de gente mirando a través de su reja. Entre la pequeña multitud, a modo de dónde esta Wally, podías descrubir a cada uno de los cuatro tipos de la portada.
Aquello me llamó la atención y, aunque los discos de aquella estantería me solían parecer bastante malos, no pude evitar la tentación de pincharlo. Me gustó. No sabía el porqué pero aquellas extrañas melodías me cautivaron. Durante aquel año no escuché otro disco que no fuera aquel. Era como un hechizo, una atracción que no me permitía oir nada más. Con el tiempo fui investigando quiénes eran aquellos músicos, la gran influencia que había tenido en el desarrollo del pop, del rock y de la cultura de nuestro siglo (el XX). Me fui comprando su discografía poco a poco y, pronto, me interesé por la carrera en solitario de cada uno de los miembros del grupo.
Hoy, casi dos décadas después, sigo escuchando su música con el mismo asombro que el primer día, es el amor que más me ha durado y, supongo, que no se separará de mi hasta que me muera. Hoy escribo este post para recordar que el día 8 hace 25 años que John Lennon fue asesinado en Nueva York, que ya no podrá hacer más canciones y que nunca lo podré ver en concierto.
PD- El disco al que hago referencia es: "The Beatles: 1967 - 1970", una de las dos recopilaciones que cierran su discografía oficial. Si podéis os recomiendo que la compren.