Leyendo el último post de crispa, me he puesto a pensar en mis manías. La más peculiar de ellas (las demás son bastante corrientes: robar bolis a los compañeros de oficina, beber un número de sorbos pares, etc...) es la de calentar el café con leche de la noche hasta todo lo que se pueda sin que haya un cambio de estado. Luego lo sirvo en una taza de cerámica (normalmente regalada; la actual me la regaló una amiga argentina de mi mujer que apenas me conoce) y me siento en el sofá a esperar a que se enfríe. Mi mujer afirma que, además de una estupidez es un gasto inútil de energía. Sin embargo, para mi, ese espacio de tiempo que me separa de poder tomarme aquel brevaje ardiente, es un momento de soledad introspectiva. Un descanso al final del día. Mi momento.
PD: Post patrocinado por Mimosín
Fizban — 17-01-2006 10:35:28